Con ganas de leer a Borges.
Hace mucho que no toco un libro ni para hacer una consulta. Antes, cuando la calvicie no arruinaba mi vida, leía tranquilamente dos libros por semana.
Quiero hablar de mi etapa como lector de Borges, que fue larga. Resulta que era tanta mi pasión por el autor del Aleph que lo leía hasta dormido. ¿Pero por qué dejé de leerlo si tanto me gustaba? Bueno, resulta que cuando lo leía tenía también varios problemas psicológicos que tuve que resolver y no encontré otra manera mejor que deshaciéndome de todos los libros que tenía. O sea que a Borges y a sus libros se los llevó la psicología. Qué paradoja teniendo en cuenta que mi cuento favorito era Pierre Menard, autor del Quijote.
El que entendió, entendió.