El impacto que decimos tener
Dirijo una fundación cuya misión habla de transformar la sociedad con el arte. Por eso me toca a mí preguntar qué hay de cierto en esa frase.
El mundo de la cultura repite una frase sobre sí mismo con una convicción que rara vez se examina: el arte transforma vidas, la cultura cohesiona, la mediación incluye. La he dicho yo. Está en la misión de la fundación que presido. Y precisamente por eso me parece que alguien desde dentro debería preguntar en voz alta qué hay de cierto en ella.
Hay evidencia sólida de que la participación cultural mejora el bienestar, el ánimo, los vínculos. Lo que la evidencia no sostiene es el salto siguiente: que la cultura, por sí sola, transforme comunidades enteras o repare la exclusión estructural. Y es justo ahí donde el sector tiende a instalarse, porque es el registro que abre las puertas de quien financia.
He escrito sobre por qué sobreprometer nos sale caro —y por qué reconocer el límite es lo único que vuelve creíble la promesa—. No como demolición, sino desde dentro.
Sign in to leave a note.